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Osteopatia en Cefaleas y Migrañas
Publicado el 26 de Septiembre del 2016 | 1125 lecturas | Osteopatia

Osteopatía en las cefaleas y migrañas

La cefalea o dolor de cabeza representa una de las formas más comunes de dolor relacionado con el sistema nervioso en la raza humana. Aproximadamente el 50% de la población adulta presenta al menos una vez al año un episodio de cefalea, aunque sólo el 20% lo haya padecido de forma intensa. Sin embargo, esta dolencia genera una incapacidad tal en las personas que la sufren, que es responsable de la pérdida de 20 millones de jornadas laborales al año en nuestro país o disminución significativa del rendimiento laboral en aquellas personas que no optan por la baja laboral al no considerarla motivo suficiente para solicitarla. Sin embargo, la OMS (Organización Mundial de la Salud), sí que reconoce a la cefalea como una enfermedad.

Por otra parte, la falta de conocimiento sobre las cefaleas provoca que los afectados se auto-mediquen durante años en la creencia de que su enfermedad no tiene solución, con las consiguientes consecuencias para el organismo derivadas de este consumo.

La cefalea en realidad es un síntoma que puede estar originado por una amplia lista de causas, como factores hereditarios, estrés, alimentación, horas insuficientes de sueño, consumo de alcohol u otras sustancias nocivas, cambios hormonales, fármacos, etc. así como por causas más estructurales como contracturas o hipertonías musculares, alteraciones vasculares intracraneales, tensión meníngea, trastorno de los nervios sensitivos de la cabeza, alteración visceral o de la articulación temporomandibular, etc.

Las cefaleas las podemos dividir en: cefaleas primarias, cefaleas secundarias y otras cefaleas relacionadas con el sistema nervioso.

Las cefaleas primarias suponen el 78% de las cefaleas, generalmente no suponen gravedad aunque el dolor que producen puede ser muy intenso. Entre este tipo de cefaleas se encuentran:

  • Cefalea tensional: Es la más frecuente de todas. El dolor se presenta en toda la cabeza de manera regular como la sensación de que algo la aprieta. Suele producirse por contracturas musculares o estrés. Mejora mucho con la actividad física suave (si la cefalea no ha llegado a instaurarse por completo) y la relajación. Es un dolor opresivo que abarca todo el perímetro del cráneo como si se llevase puesto un casco muy apretado.
  • Migraña: Es una cefalea muy frecuente también, de hecho afecta entre el 12 y el 16% de la población mundial. Produce ataques de dolor intenso con predominancia característica solo a la mitad derecha o izquierda de la cabeza, habitualmente acompañada de náuseas, vómitos y sensación pulsátil (se nota el pulso dentro de la cabeza). También pueden ir acompañadas de foto y fonofobia, es decir, de hipersensibilidad a la luz y a los sonidos. Por este motivo se suele encontrar cierto alivio al retirarse a una habitación silenciosa con la luz apagada.
  • Cefalea en racimos y otras cefaleas trigémino-autonómicas: La cefalea en racimos es un tipo de dolor de cabeza extremadamente intenso que recibe otros muchos nombres, como Cluster Headache, cefalea histamínica y cefalea de Horton. Todas estas denominaciones son sinónimos y pueden emplearse indistintamente.
  • Otras cefaleas primarias: como la cefalea relacionada con la actividad sexual, con la tos, con el ejercicio físico, o incluso la cefalea hípnica, que es aquella que se presenta durante el sueño y que llega a interrumpir al mismo.

Las cefaleas secundarias son aquellas que están provocadas por enfermedades conocidas, pudiendo llegar a ser muy diversas. De entre todas esas posibles causas podríamos citar: traumatismos craneales o cervicales, trastornos vasculares intracraneales, uso o supresión de drogas o medicamentos, infecciones, trastornos psiquiátricos, etc.

Y, por último habría otro tipo de cefaleas relacionadas con el sistema nervioso como: neuralgias craneales (neuralgia del trigémino, del glosofaríngeo), cefaleas por estímulos fríos, y otras cefaleas que no pudieran englobarse dentro de ninguno de los apartados anteriores.

Como vemos, las causas que pueden provocar las cefaleas son múltiples y, por tanto, el tratamiento deberá tener en cuenta todos estos aspectos para dar una respuesta lo más amplia posible.

 

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Desde la osteopatía podemos tratar gran parte de estas causas, llegando a producir mejorías realmente significativas. Podemos tratar las contracturas cervicales o la hipertonía de estos músculos mediante masaje, estiramientos, técnicas de liberación miofascial, técnicas de equilibración funcional, de Jones, etc. e incluso con punción seca.

También podemos incidir sobre la vascularización intracraneal normalizando, tanto la entrada de sangre arterial mediante manipulación del sistema vegetativo que regula su calibre localizado en la región superior de la columna dorsal y cervical, como la salida normalizando la tensión sobre el agujero rasgado posterior por donde sale la vena yugular interna, que es la responsable de la casi total evacuación de la sangre intracraneal.

Tratando las disfunciones del sacro y de la columna vertebral (lugares donde pueden encontrarse zonas de tensión meníngea), así como las disfunciones de los huesos craneales y sus suturas, o el tratamiento membranoso en sí, estaremos normalizando el correcto funcionamiento de las meninges evitando la sintomatología dolorosa derivada de su puesta en tensión.

También podemos liberar el paso de los nervios sensitivos que dan dolor sobre la cabeza, como por ejemplo el nervio occipital mayor o de Arnold, frecuentemente afectado por tensión de la musculatura suboccipital.

Otro aspecto a considerar es el nervio trigémino, importante nervio sensitivo de la cara y cuero cabelludo. La particularidad de este nervio es que hace relevo en una estructura localizada en el tronco cerebral que desciende hasta los primeros niveles cervicales, por lo que disfunciones de estas vértebras pueden activar lo que se conoce como sistema trigémino-cervical dando lugar a las cefaleas de este origen. Por tanto, deberemos revisar y tratar estos niveles vertebrales.

También el sistema visceral está muy relacionado con la aparición de cefaleas, en concreto el hígado. Este órgano es el encargado de filtrar y metabolizar todas las toxinas e impurezas que vamos incorporando a nuestro organismo. Cuando esta víscera se encuentra en disfunción, se crea un estado de intoxicación orgánica responsable de las cefaleas. Este es uno de los motivos por los que la nutrición juega un papel importante en el desencadenamiento de esta patología.


Por otro lado está la articulación temporomandibular (ATM). Esta articulación interviene en las funciones de masticación, fonación y deglución, y está en íntima reciprocidad anatómica y funcional con la esfera craneal y cervical superior. De hecho, una alteración en la ATM deviene en una hipertonía de la musculatura suboccipital, provocando la sintomatología por compresión del nervio de Arnold que hemos descrito antes. O también sobre el agujero rasgado posterior y la salida de la vena yugular. También por tensión de la musculatura masticatoria se puede producir la cefalea, ya que estos músculos presentan una inserción craneal. Por esto, es imprescindible su revisión y tratamiento cuando se presentan cefaleas.